Las entidades financieras clasifican el comportamiento de pago de cada persona o empresa. Esta “situación” refleja el nivel de riesgo crediticio.
No existen atrasos significativos. Es la mejor categoría y permite acceder a créditos sin restricciones.
Atrasos entre 31 y 90 días. Puede generar limitaciones puntuales en préstamos o tarjetas nuevas.
Atrasos entre 91 y 180 días. Es común que los bancos reduzcan límites o rechacen nuevas solicitudes.
Atrasos entre 181 y 365 días. Es una categoría crítica que afecta severamente el perfil crediticio.
Más de 365 días de atraso. Las entidades consideran que el recupero es improbable y pueden iniciar gestiones judiciales.
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